viernes, 30 de mayo de 2008

Origen del estudio de la Bolsa

Es interesante corroborar cómo desde un primer momento la Bolsa fue objeto de estudio y todos aquellos dedicados al comercio y a las finanzas intentaron perfeccionar los métodos para conseguir realizar unas cada vez mejores transacciones. Fue José de la Vega quien escribió el primer tratado mundial sobre la bolsa, escrito en tono satírico: Confusión de confusiones: diálogos curiosos entre un philosopho agudo, un mercader discreto, y un accionista erudito, describiendo el negocio de las acciones, su origen, su ethimologia, su realidad, su juego, y su enredo (Ámsterdam, 1688), cuya portada podemos observar en la ilustración siguiente:

Confusión de Confusiones. [Fuente: www.macanaz.com]


Este libro está compuesto por una serie de diálogos que describen las operaciones más corrientes que se acostumbraban a hacer en los negocios. Pese a que lo compuso por simple y mero placer (como él mismo especifica en su prólogo), aun hoy sigue siendo una fantástica descripción en forma y en contenido de los tratos con valores y acciones.

Como ejemplo, citaré a continuación dos pasajes de su libro:

Comienzo del diálogo primero: Confusión de confusiones, José de la Vega


>Filosofo: ¿Y qué negocio es éste que, aunque he oído hablar muchas veces de él, ni lo entiendo, ni me he aplicado a entenderlo, ni he hallado ningún libro que hable en él para que se entienda?

>Accionista: Bien digo yo que no sabéis nada, oh Barbón [barbudo] amigo, pues no tenéis conocimiento de un negocio enigmático, que es el más real y el más falso que tiene la Europa, el más noble y el más infame que conoce el mundo, el más fino y el más grosero que ejercita el orbe: mapa de ciencias y epítome de enredos; piedra de toque de los atentos y piedra de túmulo de los atrevidos; tesoro de utilidades e incentivo de despeños; y, finalmente, un retrato de Sísifo que jamás descansa, y un símbolo de Ixión que siempre anda en un rueda viva.

>Filósofo: ¿No os merecerá mi curiosidad un breve epílogo de este embuste, y una compendiosa declaración de este enigma?

>Mercader: También yo os lo suplico, porque andan tan cansadas las comisiones, las cargazones y los giros, que quisiera aplicarme a este nuevo empleo, por ver si puedo aquistar una fortuna y salir, a costa de riesgo, de tantos afanes.

>Accionista: Lo mejor y más gracioso de todo es que, sin riesgo, podéis ser rico, y sin exponer el caudal a tempestades, correspondientes [correspondencia], desembolsos, almacenes, portes, cajeros, quiebras y otros accidentes impensados, estáis a pique de alcanzar la opulencia, mudando sólo el nombre en los desaciertos: conque si los hebreos, en padeciendo enfermedades peligrosas, mudan el nombre para conseguir la mejoría, basta al accionista que reconoce que está mal, mudar el nombre para librarse de todos los peligros que lo amenazan, y de todos los sustos que los inquietan.

Así define José de la Vega las dudas a la hora de comprar y vender acciones:

Todo son en él rabias y más rabias, disgustos y más disgustos, pesares y más pesares; si el que compra algunas partidas, ve que bajan, rabia de haber comprado, si suben, rabia de que no compró más; si compra, suben, vende, gana, y vuelan aún a más alto precio del que ha vendido, rabia de que vendió por menor precio; y si no compra ni vende, y van subiendo, rabia de que habiendo tenido impulsos de comprar, no llegó a lograr los impulsos...


Como reconocimiento a su labor y su importantísimo Tratado, desde el año 2000 la Federación Europea de Bolsas (FESE) otorga anualmente el premio Josseph de la Vega al autor de un trabajo de investigación destacado sobre mercados financieros. El galardonado en el 2007 fue Ulf Nielsson por su trabajo "Bolsa de concentraciones y de liquidez".

Para ampliar en este tema, un gran trabajo de investigación se está llevando a cabo desde el blog Confusión de confusiones

miércoles, 28 de mayo de 2008

Introducción histórica a la Bolsa

El origen de los mercados bursátiles se puede encontrar en Holanda a finales del siglo XIII, donde los comerciantes se reunían en las lonjas para negociar los derechos de las mercancías, no solamente en lo que entendemos por una operación al contado con pago y entrega de la mercancía de manera inmediata, sino también con pago y entrega en fecha futura. El comercio marítimo proporcionaba a los holandeses fletes y seguros que les permitían saldar sus operaciones con otros países y obtener de ellas un excedente en metal precioso.

El origen de la palabra Bolsa se encuentra precisamente en una de estas lonjas holandesas, más concretamente la de los banqueros Van der Bourse, donde tenían situado en el dintel de la puerta el escudo de armas de la familia: tres bolsas. Rápidamente se conoció a esta lonja como la “casa de la bolsa”.

Aunque en los países de tradición anglosajona se utiliza el término Stock Exchange, el término bolsa ha tenido un gran arraigo en los países mediterráneos y europeos: bourse en francés o börse en alemán. De hecho, la acepción de bolsa como casa de negociación se tomó hacia 1646 del italiano borsa (muy cercano, como se puede observar, al apellido Bourse), haciendo el pertinente cambio de la r por la l debido a que el grupo rs era muy raro en el castellano primitivo (según Juan Corominas, prestigioso lingüista español). De todas formas, algunos términos siguen conservando la r, como podemos observar en bursátil.

Todos los estudiosos del tema coinciden en apuntar como la primera Bolsa la creada en la ciudad de Amberes en 1460, aunque tuvo mayor importancia la de Ámsterdam. Precedieron a éstas las bolsas de Londres (1570), la de Lyon (1595), la de París en 1794 o la primera bolsa de España, en Madrid, creada con mucho retraso con respecto al resto de los países europeos. Aunque los orígenes se remontan a la existencia de las Lonjas de Contratación en el siglo XIV, se debe aguardar hasta el 10 de septiembre de 1831 para la publicación de la Ley de Creación de la Bolsa de Madrid, que queda inaugurada el 20 de octubre de ese mismo año por el Rey Fernando VII.

Una fecha importante en la evolución de las bolsas es la creación de la primera Sociedad Anónima, en 1600: La Compañía de las Indias Orientales. A partir de este momento, las sociedades anónimas evolucionarán en paralelo con los mercados bursátiles.

Presentación

Hola,

Teniendo en cuenta la disposición actual de Internet, el auge de los Blogs y de los entornos colaborativos, creo que es muy interesante la idea de utilizar esta tecnología para difundir los conocimientos adquiridos a través del estudio y de la investigación realizada en este Proyecto Fin de Carrera: Análisis Técnico Bursátil. Además, se permite la interacción entre los profesores y el alumno, teniendo los progresos del proyecto actualizados en todo momento.

Espero que la iniciativa tenga una buena acogida. Un saludo,

Carlos