Este libro está compuesto por una serie de diálogos que describen las operaciones más corrientes que se acostumbraban a hacer en los negocios. Pese a que lo compuso por simple y mero placer (como él mismo especifica en su prólogo), aun hoy sigue siendo una fantástica descripción en forma y en contenido de los tratos con valores y acciones.
Como ejemplo, citaré a continuación dos pasajes de su libro:
Comienzo del diálogo primero: Confusión de confusiones, José de la Vega
>Filosofo: ¿Y qué negocio es éste que, aunque he oído hablar muchas veces de él, ni lo entiendo, ni me he aplicado a entenderlo, ni he hallado ningún libro que hable en él para que se entienda?
>Accionista: Bien digo yo que no sabéis nada, oh Barbón [barbudo] amigo, pues no tenéis conocimiento de un negocio enigmático, que es el más real y el más falso que tiene la Europa, el más noble y el más infame que conoce el mundo, el más fino y el más grosero que ejercita el orbe: mapa de ciencias y epítome de enredos; piedra de toque de los atentos y piedra de túmulo de los atrevidos; tesoro de utilidades e incentivo de despeños; y, finalmente, un retrato de Sísifo que jamás descansa, y un símbolo de Ixión que siempre anda en un rueda viva.
>Filósofo: ¿No os merecerá mi curiosidad un breve epílogo de este embuste, y una compendiosa declaración de este enigma?
>Mercader: También yo os lo suplico, porque andan tan cansadas las comisiones, las cargazones y los giros, que quisiera aplicarme a este nuevo empleo, por ver si puedo aquistar una fortuna y salir, a costa de riesgo, de tantos afanes.
>Accionista: Lo mejor y más gracioso de todo es que, sin riesgo, podéis ser rico, y sin exponer el caudal a tempestades, correspondientes [correspondencia], desembolsos, almacenes, portes, cajeros, quiebras y otros accidentes impensados, estáis a pique de alcanzar la opulencia, mudando sólo el nombre en los desaciertos: conque si los hebreos, en padeciendo enfermedades peligrosas, mudan el nombre para conseguir la mejoría, basta al accionista que reconoce que está mal, mudar el nombre para librarse de todos los peligros que lo amenazan, y de todos los sustos que los inquietan.
Así define José de la Vega las dudas a la hora de comprar y vender acciones:
Todo son en él rabias y más rabias, disgustos y más disgustos, pesares y más pesares; si el que compra algunas partidas, ve que bajan, rabia de haber comprado, si suben, rabia de que no compró más; si compra, suben, vende, gana, y vuelan aún a más alto precio del que ha vendido, rabia de que vendió por menor precio; y si no compra ni vende, y van subiendo, rabia de que habiendo tenido impulsos de comprar, no llegó a lograr los impulsos...
Como reconocimiento a su labor y su importantísimo Tratado, desde el año 2000 la Federación Europea de Bolsas (FESE) otorga anualmente el premio Josseph de la Vega al autor de un trabajo de investigación destacado sobre mercados financieros. El galardonado en el 2007 fue Ulf Nielsson por su trabajo "Bolsa de concentraciones y de liquidez".
Para ampliar en este tema, un gran trabajo de investigación se está llevando a cabo desde el blog Confusión de confusiones

